Pichirre
La teoría más aceptada por filólogos e historiadores apunta a que proviene de una deformación de la palabra en francés «pichelingue».
¿Y de dónde salió eso? Durante los siglos XVI y XVII, las costas venezolanas y caribeñas eran frecuentadas por corsarios, piratas y contrabandistas ingleses, franceses y holandeses. A los extranjeros que hablaban idiomas germánicos o que venían de ciertas regiones de Europa, los españoles y locales les llamaban despectivamente «pichelingues» (que a su vez venía del término alemán fremdling, que significa «extranjero», o de la deformación de «speak English»).
Esos marineros y contrabandistas extranjeros tenían fama de ser increíblemente duros, calculadores y tacaños a la hora de hacer negocios o intercambiar mercancías con los locales; no daban rebajas, no regalaban nada y regateaban hasta el último centavo.
Con el paso del tiempo, el término pichelingue se fue acortando y adaptando al habla coloquial venezolana, pasando por «pichire» hasta transformarse en el «pichirre» que conocemos hoy, mudando su significado de «extranjero contrabandista» a directamente «persona tacaña o mezquina».
De esta palabra nació nuestro propio verbo: pichirrear (escatimar, dar algo de mala gana o en porciones microscópicas). Aunque se usa en toda Venezuela, el término también logró migrar a Colombia y algunos países de Centroamérica gracias a nuestra influencia caribeña.
«Ser pichirre no es ahorrar, es un estilo de vida donde el bolsillo tiene candado y la llave se perdió en la colonia».
