"Ni nariciao"
Esta expresión viene directamente de las faenas del llano venezolano. Cuando un toro o un buey es extremadamente salvaje, cerrero y difícil de dominar, los llaneros le perforan el cartílago de la nariz para colocarle un anillo o una cuerda llamada narigón o naricia. Al jalar desde ese punto, el animal (por puro dolor y sensibilidad) no tiene más opción que calmarse y caminar obedientemente hacia donde el arreador quiera.
Por lo tanto, estar «nariciao» significa estar completamente dominado, sometido o amarrado por la voluntad de otro.
Cuando le metemos el «Ni» por delante, la frase se convierte en el grito máximo de terquedad, rebeldía y firmeza. Significa que una persona se niega rotundamente a hacer algo, y que ni aplicando la fuerza más extrema o el método de control más severo lograrán obligarla o convencerla.
