"Quien borracho se acuesta, con agua se desayuna"
Este refrán describe la inevitable consecuencia de los excesos. Nos recuerda que todo placer desmedido o decisión impulsiva trae consigo un «precio» que hay que pagar al día siguiente.
El que se entrega a la fiesta y al licor (el borracho) terminará despertando con una sed insaciable (la resaca), buscando desesperadamente el agua que despreció la noche anterior. En sentido figurado, significa que quien malgasta hoy, pasará necesidad mañana.
Se utiliza para advertir a alguien que está gastando dinero o energía de forma descontrolada. También como una lección de humildad: después de la gran celebración, siempre viene la realidad, o para resaltar que las acciones de hoy determinan nuestra condición de mañana.
