“Piedra movediza, no cría moho”
Este refrán es una oda al movimiento y a la renovación constante. El «moho» representa el estancamiento, la pereza o la obsolescencia que aparece cuando algo se queda quieto o estancado por mucho tiempo.
Una piedra que está en constante rodamiento, ya sea por la corriente de un río o porque alguien la mueve, se mantiene limpia, lisa y libre de parásitos. En la vida, significa que la persona que se mantiene activa, estudiando y emprendiendo, no permite que el «moho» de la rutina o el desánimo la detengan.
Normalmente lo utilizamos al motivar a alguien a que no deje de aprender o de trabajar, justificar por qué es bueno cambiar de ambiente o de proyectos de vez en cuando y para elogiar a una persona mayor que se mantiene activa y llena de energía.
