“No se sabe si es mezquino, el que no tiene nada que dar”
La mezquindad o la tacañería es un defecto del alma que se demuestra cuando alguien, teniendo los recursos o la capacidad de ayudar, decide cerrar la mano y guardárselo todo para sí mismo.
Este refrán nos recuerda que no podemos juzgar la generosidad de una persona que está en la indigencia o pasando por una mala racha. Si alguien no te ofrece nada, no significa que sea un malvado o un egoísta; simplemente puede ser que su cántaro esté vacío. La verdadera naturaleza de la gente se conoce cuando están en la abundancia, no en la escasez.
Lo usamos cuando alguien critica a un amigo o familiar por no colaborar en un momento difícil. Para entender que no todo el mundo tiene la misma capacidad material, emocional o de tiempo para ofrecer.
