“Más bueno, que un botón de hueso”
Este refrán nos está diciendo que, antes de que todo fuera de plástico y se rompiera con solo mirarlo, los botones de las camisas y los pantalones finos se hacían de hueso pulido.
No se partían, no se derretían con la plancha y aguantan más lavadas que un jean de mecánico. Tenían un brillo natural y una suavidad que el plástico nunca pudo copiar. Por eso, cuando un venezolano dice que alguien es «más bueno que un botón de hueso», no solo está diciendo que es una persona bondadosa, sino que es íntegra, resistente y de una sola pieza. Es alguien en quien se puede confiar «a ojos cerrados».
