“El que duerme en cama ajena, temprano se levanta”
Este refrán habla sobre la falta de libertad y la prudencia cuando estamos fuera de nuestro entorno. Cuando uno no está en su propia casa (su propia «cama»), no tiene el control del tiempo ni del espacio.
Se refiere a que, por mucha confianza que haya, uno siempre se siente como un extraño y trata de no ser una carga o de no abusar de la hospitalidad. El que está de «arrimado» o de invitado, se levanta temprano para no molestar, para estar listo cuando el dueño de casa lo requiera o simplemente porque la falta de pertenencia le quita el sueño.
Se usa cuando: se hace necesario recordarle a alguien que debe ser respetuoso y discreto cuando está en territorio ajeno, nos sentimos fuera de lugar en una situación y queremos terminar rápido para volver a nuestra comodidad, o cuando quien depende de otro, no puede permitirse el lujo de la pereza.
