Mazaclote ó Mazacote
No es cualquier revoltillo. En los tiempos de antes, los albañiles llamaban así a esa mezcla de cal, arena y agua que no quedaba bien batida y se ponía como una piedra antes de tiempo. De la construcción pasó a la cocina, y de la cocina a la vida misma. Un mazaclote es el resultado de la falta de técnica y de paciencia. El que hace las cosas al ‘ahí se va’, termina con un mazaclote en las manos. ¡La calidad nace del orden, no del pegoste!» La palabra no nació en el aire; es una evolución de términos que describen mezclas físicas:
Algunos lingüistas sugieren que viene de la palabra mazacoatl (una especie mezcla espesa), pero la teoría más aceptada en el mundo hispano es su relación con la «masa».
Originalmente se decía masacote, que proviene del francés antiguo massicot. Se refería a un óxido de plomo que se usaba para hacer barnices y vidrios, el cual formaba una pasta densa y pesada.
Al llegar a América, la palabra se «tropicalizó». La «s» se cambió por «z» en algunas regiones, y el sufijo -ote le dio ese carácter de algo grande, burdo y mal hecho.
Permanece entre nosotros porque es una palabra onomatopéyica (suena a lo que significa). Cuando dice «Ma-za-clo-te», la palabra suena pesada, lenta, como algo que se te queda pegado en los dientes o en las manos.
