“Zapatero, no trabaja los lunes”
Este refrán en nuestro lenguaje cotidiano es el himno a la autonomía. Significa que quien domina un oficio y es dueño de su propio negocio, también es dueño de su tiempo. Es una forma muy nuestra de decir: «Aquí mando yo y mi descanso se respeta».
También se usa con un poco de picardía cuando alguien se toma una atribución o una libertad que parece fuera de lugar, pero que en el fondo es una «tradición» de su cargo o personalidad, nos señala a esa personas que tienen a faltar a sus responsabilidades a inicios de la semana.
Se dice que los zapateros no trabajan los lunes porque históricamente era un día de descanso tras jornadas intensas de trabajo de martes a domingo, o porque los lunes no había suministro de cuero fresco de los mataderos. También se cuenta que aprovechaban el lunes para comprar materiales, lo que a menudo se convertía en un día de asueto.
