Los conejos corriendo detrás de los perros: Cuando la falta de dirección invierte la lógica del negocio
En el argot popular, este refrán ilustra el absurdo: el cazador siendo cazado, la presa llevando la iniciativa.
En el contexto empresarial, es la señal de alerta máxima de una estructura que ha colapsado. Cuando en una organización los procesos dominan a la estrategia, o el personal operativo termina dictando las políticas de la gerencia por falta de guía, estamos ante un caso claro de conejos persiguiendo a los perros.
La trampa de la falta de carácter directivo
Este fenómeno no ocurre por casualidad; suele ser el resultado de un vacío de liderazgo o de una estructura demasiado permisiva que confunde «flexibilidad» con «anarquía»:
- El síntoma de la «Reactividad»: Una empresa donde el cliente (o el problema del día) dicta la agenda y la gerencia solo corre para apagar fuegos. En lugar de que el «perro» (el líder) marque el camino del rastreo, el «conejo» (la urgencia) lo lleva por donde quiere.
- La pérdida de autoridad técnica: Cuando el personal con menos preparación o visión de negocio termina imponiendo su criterio sobre los objetivos estratégicos, simplemente porque el líder no sabe —o no quiere— ejercer su rol de guía.
De la «Confusión de Roles» al «Orden Estratégico»
En el #LiderazgoCriollo, el orden de la naturaleza debe respetarse para que la faena sea exitosa. El perro debe oler el rastro y el líder debe marcar el norte.
- Restablecimiento de la Visión: El líder debe retomar el control de la narrativa. No se trata de mandar por mandar (mucho cacique), sino de asegurar que todos corran en la dirección que beneficia la rentabilidad y la sostenibilidad del negocio.
- Límites y Responsabilidades: Cada quien en su puesto. Un equipo eficiente sabe que la libertad operativa requiere un marco de referencia claro. Si el conejo corre detrás del perro, es porque el perro se detuvo o perdió el olfato. El líder debe recuperar su capacidad de anticipación.
Reflexión final
El desorden jerárquico es el enemigo silencioso de la productividad. No permitas que el caos del día a día invierta las prioridades de tu empresa, al punto de que los problemas terminen correteando a las soluciones. Recuerda que una organización donde nadie sabe quién guía a quién, es una organización que corre en círculos. Porque la realidad es que, en el monte de los negocios, el que pierde el rastro termina siendo la presa de su propia desorganización.
– Don Refrán Visita: https://www.soydonrefran.com/
