“Se quiere meter a brujo, sin conocer las hierbas”
En el habla cotidiana venezolana, esta acertada frase se aplica para señalar a quien pretende asumir un rol de experto, meterse a resolver un asunto complejo o tomar riendas en un oficio sin contar con los conocimientos, la experiencia ni las bases mínimas necesarias.
La expresión apela a una imagen sumamente elocuente de las tradiciones populares. En el curanderismo y la medicina tradicional, el «brujo» o hierbatero debe conocer al detalle las propiedades de cada planta: saber cuál cura, cuál envenena y cómo combinarlas. Intentar ejercer ese oficio sin dominar el uso de las plantas no solo conduce al fracaso, sino que pone en peligro a quienes confían en él.
Más allá de la sátira hacia la imprudencia y la improvisación, el refrán encierra un llamado al valor de la preparación y la humildad. Nos recuerda que no basta con la buena intención o el deseo de destacar; para asumir responsabilidades y guiarnos con éxito en cualquier área de la vida, primero hay que aprender el oficio desde sus bases.
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