Esquina de Angelitos
Caracas nos Cuenta
Ubicada en la parroquia San Juan, la Esquina de Angelitos guarda entre sus calles una de las anécdotas más pintorescas de la Caracas decimonónica, impregnada del humor y la picardía que siempre ha caracterizado a los caraqueños.
La historia más popular sobre su nombre se remonta a los tiempos de la Cosiata y las presidencias del general José Antonio Páez. Se cuenta que el Centauro de los Llanos frecuentaba una casa en esta zona para visitar a una distinguida dama. Para mantener la discreción y resguardar la seguridad del lugar durante sus encuentros, el General apostaba en las afueras a sus guardias y edecanes de confianza. Los vecinos, haciendo gala del fino ingenio popular, bautizaron irónicamente a aquellos corpulentos y temibles soldados llaneros como los «angelitos» que custodiaban el nido de amor de Páez.
Existe también una vertiente histórica vinculada a la tradición de la época, según la cual por esa calle transitaban con frecuencia los cortejos fúnebres de niños de corta edad (llamados tradicionalmente «angelitos» por la fe católica al considerarse puros y libres de pecado) camino a su sepultura.
Entre la sátira militar y la costumbre de antaño, la esquina permanece en el casco histórico capitalino como testimonio vivo de la memoria oral de la ciudad.
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