“Cuando una puerta se cierra, otra se abre”
Este es uno de los refránes más sabios y reconfortantes del mundo. Es la frase perfecta para recordar que los finales no son más que nuevos comienzos disfrazados, especialmente cuando las cosas no salen como las planeamos.
Sin embargo, la sabiduría popular nos sacude el hombro y nos dice: ¡no te quedes ahí estancado! Cuando una oportunidad se termina o se nos niega, casi de inmediato se crea el espacio para que aparezca algo nuevo, y muchas veces, mucho mejor. La clave está en dejar de mirar con nostalgia la puerta que ya se trancó, para poder tener los ojos bien abiertos y ver los nuevos caminos que se están despejando frente a nosotros. Es una invitación directa a la resiliencia, el optimismo y al futuro.
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