"Detrás de un cerro, está el llano"
Este es un refrán profundamente optimista, nacido de la geografía y del espíritu de nuestra tierra. Es la frase perfecta para cuando el camino se pone cuesta arriba y sentimos que las fuerzas no nos van a dar.
La metáfora es hermosa y muy visual: cuando vas viajando y te topas con una fila de cerros o una montaña empinada, el camino se vuelve pesado, trancado y el horizonte se te nubla. Parece que no se termina nunca. Pero la sabiduría popular te recuerda una verdad geográfica y de vida: ninguna montaña es infinita. Si sigues caminando y superas esa cumbre, del otro lado te espera la inmensidad, la calma y la libertad del llano limpio.
Nos deja una lección de fe y perseverancia: después de la tormenta siempre viene la calma. Los problemas, las deudas, las crisis o los momentos difíciles son ese «cerro» que hoy te toca subir con esfuerzo; pero no te rindas, porque detrás de ese obstáculo viene la recompensa, el alivio y las oportunidades.
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