“El que desprecia, comprar quiere”
Este refrán es una joya de la picardía y la psicología popular. Seguro lo has visto en acción: alguien que no para de sacarle detalles a un producto, un carro o un negocio, diciendo que está «caro», «viejo» o que «no vale la pena».
La sabiduría de la calle nos enseña que, muchas veces, la crítica constante no viene del desinterés, sino de todo lo contrario. Quien habla mal de algo con tanta insistencia suele estar usando una estrategia para restarle valor aparente, bajarle el precio o ahuyentar a otros interesados, ocultando su verdadero deseo de quedarse con ello.
Aplica para los negocios, para las negociaciones del día a día y, por supuesto, ¡hasta para el amor y el flirteo! El desprecio insistente suele ser la máscara de un gran interés
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