“Lo que te dijeron al oído, no se lo digas a tu marido”
Este refrán nos está indicando que debe existir un respeto a la confidencialidad. A la confianza que están depositando en tu persona, puesto que se supone que entre los cónyuges no existen secretos.
Se aplica en cualquier situación, para la cual se confía en una persona, no solo para los cónyuges, si no para todo aquel confidente.
