“No te creo, ni el credo que me lo digas”
Este refrán nos indica que el Credo es la oración de la verdad absoluta para nosotros. Bueno, pues este refrán se le suelta al que ya perdió toda la fianza. Es cuando alguien ha engañado tanto que, aunque venga con la palabra más sagrada o la prueba más seria, ya uno no le camina ni un paso más. ¡Se le acabó el crédito!»
Se le puede aplicar a ese proveedor que siempre dice «ya el camión va saliendo» y nunca llega. Al que siempre tiene una excusa nueva para cometer el mismo error. En general, a cualquier persona que ha quemado sus naves y ya nadie le toma la palabra en serio.
