Mucho cacique y poco indio: El desafío de la eficiencia en las empresas de producción masiva
En el argot popular venezolano, cuando decimos que hay “mucho cacique y poco indio”, estamos diagnosticando un problema de desequilibrio jerárquico. En el contexto de las empresas de producción masiva (donde el ritmo lo marcan los tiempos de producción y la logística), este refrán cobra una relevancia crítica. Una planta donde sobran las órdenes y faltan las manos es una planta destinada al embudo.
La trampa de la estructura piramidal pesada
En las industrias de manufactura, existe la tentación de crear capas y capas de supervisión. Se cree, erróneamente, que mientras más «ojos» hayan observado el proceso, mejor saldrá el producto. Sin embargo, la realidad de la producción masiva nos dice lo contrario:
- Burocracia en la toma de decisiones: Si para corregir un desajuste en una línea de llenado el operario debe esperar la aprobación de tres niveles de «caciques», la pérdida de materia prima y tiempo será catastrófica.
- La desconexión del «Piso de Planta»: El exceso de cargos directivos suele crear una brecha entre la oficina con aire acondicionado y el calor de las máquinas. Un liderazgo que solo emite directrices sin entender la realidad técnica termina por desmotivar al equipo.
Del «Mando» al «Acompañamiento»
En el #LiderazgoCriollo, el verdadero «Cacique» no es el que tiene el título más grande en la puerta, sino el que facilita que el equipo operativo tenga éxito. En la producción masiva, la eficiencia no viene de quien más manda, sino de quien mejor despeja el camino.
- Empoderamiento operativo: Hay que confiar en el conocimiento técnico del personal de planta. Menos supervisores micro-gestionando y más líderes formando operadores capaces de tomar decisiones rápidas.
- Liderazgo con las botas puestas: El líder de producción debe estar donde las cosas pasan. Como decimos aquí: “el que quiera azul celeste, que le cueste”. Menos reuniones de comité y más presencia en la línea.
Reflexión final
La producción masiva requiere fluidez. No permitas que el exceso de jerarquía se convierta en la piedra que tranca tu maquinaria. Recuerda que, al final del día, las cajas no se llenan con órdenes, se llenan con trabajo coordinado. Porque la realidad es que, en el mundo empresarial de hoy, muchos quieren ser cacique, sin tener penacho.
– Don Refrán
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