“La mala intención, nunca va adelante”
Este refrán nos indica la radiografía del que quiere jugar sucio. Nos enseña que, aunque alguien se crea muy vivo y piense que con trampas o malicia va a coronar la cima, al final del cuento se queda con los crespos hechos.
Se le dice a las personas que endulzan con palabras, para luego dar el zarpazo. Similar a «Cuando el diablo te acaricia, es porque quiere tu alma»
