Entrar por el aro
Esta frase se dice cuando una persona finalmente cede, acepta una condición o se somete a una regla, que antes rechazaba. Básicamente, es dejar de dar brincos y ponerse serio.
Su origen no está en la joyería ni en el baloncesto, sino del mundo del circo y el entrenamiento animal.
Antiguamente, el acto central de los domadores de leones o tigres era lograr que la fiera saltara a través de un aro (a veces envuelto en llamas).
Para el animal, saltar por el aro significaba que su voluntad había sido quebrada por el domador; ya no era una bestia salvaje, sino que obedecía órdenes.
De ahí saltó a nosotros. Cuando un jefe, un padre o la misma vida nos pone una regla y no nos queda de otra que cumplirla, decimos que nos hicieron «entrar por el aro».Se usa asi «Ese muchacho andaba manguariando y sin estudiar, pero desde que se quedó sin plata, tuvo que entrar por el aro y buscar trabajo».
