El que no te viste, ni te mantiene, no pregunta de dónde viene: La importancia de la autonomía y el respeto al criterio profesional
En el argot popular, este refrán es una clara demarcación de límites: quien no asume la responsabilidad de los resultados sean buenos o no tan buenos, no debería interferir en el proceso. En la cultura organizacional, esto se traduce en una de las mayores tensiones de la oficina moderna: el equilibrio entre la supervisión y la confianza. Cuando un líder delega una tarea, pero cuestiona cada paso sin aportar valor, está violando este principio básico de respeto al trabajo ajeno.
La trampa del «Micromanagement»
Existe una tendencia dañina en mandos medios de querer controlar el «cómo» por encima del «qué». Se cree que supervisar cada minuto del colaborador asegura el éxito, pero la realidad nos dice lo contrario:
- Asfixia de la iniciativa: Si el colaborador siente que su proceso será cuestionado constantemente por alguien que no está metido en el «barro» operativo, dejará de proponer soluciones creativas y se limitará a seguir órdenes planas.
- La erosión de la confianza: Un líder que pregunta «de dónde viene» cada detalle técnico (sin tener la experiencia para entenderlo) demuestra que no confía en la capacidad de quien contrató. Esto genera un ambiente de trabajo defensivo y lento.
De la «Fiscalización» al «Apoyo por Resultados»
En el #LiderazgoCriollo, el jefe que realmente suma es el que se enfoca en que al colaborador no le falte nada para cumplir su meta, respetando su estilo y su pericia técnica.
- Enfoque en el «Output»: Si el colaborador entrega resultados impecables, a tiempo y con calidad, el líder debe respetar su metodología. La sabiduría está en entender que hay muchos caminos para llegar al mismo destino exitoso.
- Liderazgo de Soporte: El papel del líder no es interrogar para juzgar, sino preguntar para servir. En lugar de cuestionar «¿por qué lo hiciste así?», la pregunta debería ser «¿qué necesitas de mí para que este proceso sea más fluido?».
El respeto profesional es la base de un equipo de alto desempeño. No permitas que el exceso de control se convierta en una barrera que desmotive a tu mejor talento. Recuerda que la supervisión debe ser un puente hacia el éxito, no una alcabala que retrase el camino. Porque la realidad es que, si confiaste en alguien para darle una responsabilidad, debes confiar también en su capacidad para llevarla a cabo. Al final del día, el que mucho interroga sin conocer la faena, termina estorbando más de lo que ordena.
– Don Refrán Visita: https://www.soydonrefran.com/
