Chaco
En Venezuela, si usted dice chaco, puede estar pidiendo un acompañante para el almuerzo o un alivio para la acidez. ¡Todo depende de en qué parte del mapa esté parado!
- En el Oriente (La Batata): Si te vas para Margarita o Sucre, el chaco es el nombre soberano de la batata. Es ese tubérculo dulce que no puede faltar al lado de un buen carite frito.
- En los Andes y el Sur (La Greda): Pero si nos vamos a la sabiduría de los abuelos montañeses, el chaco es una arcilla medicinal blanca y finita que se disuelve en agua para crear una bebida milagrosa.
Aquí la cosa se pone buena, porque tenemos dos raíces indígenas distintas:
- La Raíz Caribe/Cumanagoto: Para nuestros indígenas de la costa, el chaco era el sustento de la tierra, el fruto que se entierra. De ahí viene que hoy le digamos «chaco» tanto a la batata como al conuco (el pedacito de tierra donde se siembra).
- La Raíz Quechua/Aimara: Por otro lado, la palabra ch’aqo viene de las alturas andinas. Es una tierra especial que los antiguos usaban para quitarle el amargor a las papas silvestres y para proteger las paredes del estómago. Esa tradición bajó por la cordillera y llegó a nosotros como el remedio infalible contra la gastritis.
¿Cómo lo usamos?
Depende de si tienes hambre o si te cayó mal la cena:
- Para el hambre: «Pásame otro pedazo de chaco frito, que este pescado está mundial».
Para el malestar: «Mijo, tienes el estómago alrevesado; tómate ese vasito de chaco (arcilla) disuelto para que veas cómo se te pasa el ardor de una vez».
