Esquina de Balconcito
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Esquina de Balconcito
En la Caracas de antaño (la de los techos rojos y las casas predominantemente de un solo piso por temor constante a los temblores y terremotos) sobresalían de manera muy escasa aquellas edificaciones que se animaban a levantar una segunda planta.
Según recopila Rafael Valey en su obra Nomenclatura Caraqueña, el nombre de esta esquina nació precisamente de una de estas excepciones arquitectónicas: una casa de dos pisos que contaba con un coqueto y singular balconcito asomado hacia la encrucijada. En una época donde la monotonía horizontal de la ciudad era la regla, aquel balcón se convirtió en la referencia visual indiscutible para los transeúntes, bautizando para siempre al sector.
Entre las anécdotas e insignes figuras que transitaron, vivieron y dejaron huella en este punto de Altagracia, destaca de forma Luminosa el ilustre médico venezolano Dr. Pablo Acosta Ortiz.
Considerado uno de los cirujanos y clínicos más brillantes de la medicina venezolana a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, pionero en la modernización de las técnicas quirúrgicas en el país y una figura fundamental de la salud pública desde el Hospital Vargas de Caracas.
El doctor Acosta Ortiz residía en una casona situada precisamente en las adyacencias de la esquina de Balconcito (en el tramo que iba de Balconcito a Truco). Desde allí, era célebre verlo partir a pie muy temprano por las mañanas, recorriendo las calles caraqueñas rumbo al Hospital Vargas para cumplir con sus labores científicas y humanitarias.
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